COPA LEB ORO | IBEROSTAR CANARIAS NUEVO CAMPEÓN.
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| Buen partido de Guillén con 16 puntos y 3 rebotes. Foto:laopinion.es |
01/02/2012 | El Iberostar Socas Canarias agranda su leyenda. En un partido para recordar, intenso, emocionante, con buen baloncesto por momentos, y con suspense casi hasta su epílogo, el cuadro aurinegro se dio ayer su primera gran alegría del año. Y es que los isleños doblegaron al Burgos para hacerse con la Copa Príncipe de Asturias, su primer gran título en las categorías nacionales dentro de su historia moderna, y un salvoconducto más en el anhelo aurinegro de regresar a la ACB. En medio de un ambiente de lujo, el cuadro canarista sufrió hasta el final, tuvo que apretar los dientes y recurrir a la calidad individual de algunos de sus jugadores para amarrar el triunfo, pero certificó que, hoy por hoy, es el mejor conjunto de la categoría. En esta senda, y con esta afición, los de Martínez volverán a festejar otro título antes de mayo.
Con Guillén bien tapado por Phillip, el Canarias recurrió a su arsenal exterior para tomar las primeras rentas. Tres triples en menos de cuatro minutos para descongestionar la zona. Solo algunos desajustes en el cambio de marcas y un par de despistes en el rebote impidieron a los locales poner tierra de por medio (11-11). El Burgos era incisivo en las líneas de pase, –lo que ahogó por momentos los ataques aurinegros–, además de correr cada vez que le era posible. Los isleños perdieron la frescura inicial y pasaron por un momento delicado, más aún cuando sus dos exteriores titulares se metieron en dos faltas.
Un par de acciones de raza bajo los tableros de Donaldson devolvieron la tranquilidad a los locales, un sosiego alimentado por dos libres de Yáñez y por un triple casi por la bocina de Chagoyen tras pizarra de Martínez en el tiempo muerto. El Iberostar Socas Canarias solventaba el primer cuarto con una renta de siete puntos (27-20), y lo hacía permitiéndose el lujo de tener en cancha a Sergio Rodríguez para resguardar a los primeros espadas del perímetro.
Aún así, sufrió de nuevo el cuadro canarista con la segunda unidad en cancha. Burgos se plantó en una zona 2-3 que no supo descifrar el equipo lagunero pese a llegar en varias ocasiones hasta la cocina. Los de Casadevall apretaron el marcador (27-25) hasta que un tiempo muerto de Martínez devolvió a la pista a un Canarias más dinámico en ataque. Así, entre Chagoyen, Lampropoulos y varias segundas opciones labradas a base de sacrificio, el conjunto tinerfeño firmó un parcial de 10-2 que lo disparó hasta la decena (37-27, 15´), todo un botín para un partido intenso, de músculo y de escaso guarismo.
El Canarias había puesto una velocidad más al choque ante un rival groggy y al que parecían pesarle las piernas. Eso al menos exhibió Ortega, que tuvo que agarrar de la camiseta a Donaldson para evitar un mate del MVP de la liga. Antideportiva y cuatro puntos para los locales, que alcanzaban su máxima renta (44-31, 19´). Los mismos 13 puntos con los que los isleños se marcharon al descanso gracias a un inverosímil triple sobre la bocina de Yáñez (47-34).
Pese a la superioridad mostrada en los albores de la primera mitad, el Canarias se las vio y se las deseó en el arranque del tercer acto. En ataque porque Yáñez y Richotti hicieron su tercer personal. Y en defensa porque los aurinegros fueron incapaces, por momentos, de frenar el buen hacer bajo los aros de Phillip, Tillman y Vinicius, protagonistas de un 0-8 que estrechó el marcador (50-46, 24´). Para salir del bache respondió el Canarias poniendo intensidad en defensa y a base de triples. Dos de Yáñez y otros tantos de Heras para irse por encima de la decena (66-55).
Con el paso de los minutos el juego se espesó. Aumentaron los errores y cada canasta cobrara más valor, aunque en el nimio intercambio de puntos salían beneficiados los locales, administradores a la perfección de la renta amasada en los minutos anteriores. El Canarias se alimentó con un 2+1 de Fuentes y un triple de Richotti (72-60) para no pasar necesidades cuando más apretó su rival. Encomendado a un inconmensurable Phillip, el Burgos no dobló nunca la rodilla, pero no tuvo los argumentos suficientes como para voltear el marcador.
Y es que en el momento de la verdad apareció el mejor Guillén. Casi inédito en los tres primeros cuartos, el pívot tinerfeño se puso el mono de faena para mantener en franquicia a los suyos con una exhibición de fundamentos en la pintura. Baile de pies celestial y muñeca de oro para desquiciar a los castellanos (83-72), que aún así tuvieron arrestos para batallar hasta el final (88-85, tras triple de Tillman) antes de que Richotti sentenciara con dos libres. El Canarias ya sabe lo que le espera dentro de tres meses.
Parciales: 13-11, 27-20, 37-27, 47-34 (20-14) –descanso–, 55-46, 66-58 (19-24), 74-67 y 93-85 (27-27).
Un par de acciones de raza bajo los tableros de Donaldson devolvieron la tranquilidad a los locales, un sosiego alimentado por dos libres de Yáñez y por un triple casi por la bocina de Chagoyen tras pizarra de Martínez en el tiempo muerto. El Iberostar Socas Canarias solventaba el primer cuarto con una renta de siete puntos (27-20), y lo hacía permitiéndose el lujo de tener en cancha a Sergio Rodríguez para resguardar a los primeros espadas del perímetro.
Aún así, sufrió de nuevo el cuadro canarista con la segunda unidad en cancha. Burgos se plantó en una zona 2-3 que no supo descifrar el equipo lagunero pese a llegar en varias ocasiones hasta la cocina. Los de Casadevall apretaron el marcador (27-25) hasta que un tiempo muerto de Martínez devolvió a la pista a un Canarias más dinámico en ataque. Así, entre Chagoyen, Lampropoulos y varias segundas opciones labradas a base de sacrificio, el conjunto tinerfeño firmó un parcial de 10-2 que lo disparó hasta la decena (37-27, 15´), todo un botín para un partido intenso, de músculo y de escaso guarismo.
El Canarias había puesto una velocidad más al choque ante un rival groggy y al que parecían pesarle las piernas. Eso al menos exhibió Ortega, que tuvo que agarrar de la camiseta a Donaldson para evitar un mate del MVP de la liga. Antideportiva y cuatro puntos para los locales, que alcanzaban su máxima renta (44-31, 19´). Los mismos 13 puntos con los que los isleños se marcharon al descanso gracias a un inverosímil triple sobre la bocina de Yáñez (47-34).
Pese a la superioridad mostrada en los albores de la primera mitad, el Canarias se las vio y se las deseó en el arranque del tercer acto. En ataque porque Yáñez y Richotti hicieron su tercer personal. Y en defensa porque los aurinegros fueron incapaces, por momentos, de frenar el buen hacer bajo los aros de Phillip, Tillman y Vinicius, protagonistas de un 0-8 que estrechó el marcador (50-46, 24´). Para salir del bache respondió el Canarias poniendo intensidad en defensa y a base de triples. Dos de Yáñez y otros tantos de Heras para irse por encima de la decena (66-55).
Con el paso de los minutos el juego se espesó. Aumentaron los errores y cada canasta cobrara más valor, aunque en el nimio intercambio de puntos salían beneficiados los locales, administradores a la perfección de la renta amasada en los minutos anteriores. El Canarias se alimentó con un 2+1 de Fuentes y un triple de Richotti (72-60) para no pasar necesidades cuando más apretó su rival. Encomendado a un inconmensurable Phillip, el Burgos no dobló nunca la rodilla, pero no tuvo los argumentos suficientes como para voltear el marcador.
Y es que en el momento de la verdad apareció el mejor Guillén. Casi inédito en los tres primeros cuartos, el pívot tinerfeño se puso el mono de faena para mantener en franquicia a los suyos con una exhibición de fundamentos en la pintura. Baile de pies celestial y muñeca de oro para desquiciar a los castellanos (83-72), que aún así tuvieron arrestos para batallar hasta el final (88-85, tras triple de Tillman) antes de que Richotti sentenciara con dos libres. El Canarias ya sabe lo que le espera dentro de tres meses.
Parciales: 13-11, 27-20, 37-27, 47-34 (20-14) –descanso–, 55-46, 66-58 (19-24), 74-67 y 93-85 (27-27).
Fuente:laopinion.es

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