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Meses de cambios a nivel
federativo. El próximo martes se celebra la Comisión Delegada de la Federación
Española. Los acuerdos se comenzarán a pactar en la cena previa en el Txistu
donde acudirán los once miembros de la comisión. Uno de los puntos en la orden
del día se centra en la reestructuración de las competiciones para la próxima
temporada.
La EBA será la principal afectada. El objetivo principal es el
de la modificación de las condiciones económicas de la competición, aunque
debían efectuarse planteamientos a nivel global. El baloncesto a nivel
federativo debía plantearse una reflexión en cuanto a definir nuevos modelos
competitivos. Eliminada la LEB Bronce por cuestiones económicas y con una
LEB Plata donde a día de hoy se desconoce el número de equipos participantes el
contexto exigía una revolución de cara a plantear nuevos modelos de competición.
La supresión de la LEB Plata potenciando la LEB Oro y la EBA. Este era el plan
diseñado por Salvador Fabregat, presidente de la Federación Valenciana de
Baloncesto.
Salvador Fabregat diseñó hace
unos meses con su equipo federativo un nuevo sistema consistente en una LEB Oro
con 18 equipos y una LEB Plata con tres grupos de 14 equipos distribuidos por
conferencias, más una LEB Bronce con dos grupos de 16 equipos. Fue un
sistema aplaudido por todas las federaciones porque se tenían en cuenta en el
estudio el número de kilómetros entre las ciudades con el coste que comportaba. La
Federación Española de Baloncesto apartó la idea oficialmente por considerarse
un tema menor en un contexto en el que se declararon elecciones en la
Federación Española de Baloncesto.
Oficiosamente Sáez no bendijo la
idea al tratarse Fabregat de ser un dirigente utilizado por la Federación
Catalana de Baloncesto y la ACB como líder opositor a Sáez. Contó también con
la complicidad de Juan Martín Caño, presidente de la Federación Madrileña de
Baloncesto. A la hora de la verdad Fabregat se quedó sólo y sin apoyos. Martín
Caño se postuló a favor de José Luis Sáez. Desde ese momento Sáez tiene
puesto en el punto de mira a Fabregat sin tener en cuenta sus propuestas. Sólo
le basta responder con un, desde el Area Deportiva de la Federación Española de
Baloncesto no se considera oportuno un cambio en las estructuras de
competición.
Meses más tarde nos encontramos
con un singular planteamiento de Juan Martín Caño para redefinir la Liga EBA.
La principal competición de baloncesto amateur tutelada por la Federación
Española de Baloncesto. Actualmente la Liga EBA se compone de 5 grupos con un
total de 62 equipos. La propuesta de Martín Caño consiste en hacer de la
liga EBA una competición interautonómica para ahorrarse gastos federativos.
Cada equipo participante debe abonar una cuota de inscripción de 900 euros más
otra de fichas por valor de 700 euros. A estos importes deben sumarse costes de
arbitraje, 7.500 euros por equipo y los costes de prorratas con valor de 3.500
euros. La Federación Española de Baloncesto ingresa sólo por cuotas federativas
una cifra de 93.000 euros, una cifra que no compensa los gastos que tiene
gestionarla.
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| Foto:Feb.es |
Martín Caño propone una liga de
cinco grupos como hasta ahora. Un grupo con Cataluña y Aragón, otro grupo con
Valencia, Murcia e Islas Baleares, otro grupo con Andalucía, Extremadura, Ceuta
y Melilla, otro grupo dividido en dos subgrupos con Galicia, Asturias y Léon
más otro con País Vasco, Cantabría y Castilla, más otro que sería el grupo
centro que es donde participan los equipos de su federación, Madrid, Castilla
La Mancha e Islas Canarias. La distribución geográfica no implica
problemas salvo con un territorio, el grupo de Valencia, Murcia e Islas
Baleares. En la actualidad sólo hay seis equipos que podrían formar ese grupo,
Gandía, Universidad Politécnica de Valencia, Murcia, Valencia Basket,
Bàsquet Pla y Mallorca Bàsquet. Sería el grupo con menos equipos seguido
del grupo de Andalucía, Extremadura, Ceuta y Melilla con sólo 8 equipos
participantes.
La intención de Martín Caño se
centra en componer su grupo expulsando a los equipos valencianos y que sea
Fabregat el que se solucione su problema componiendo su grupo de liga EBA. De
esta forma los equipos madrileños se ahorrarían los gastos de que suponen los
viajes tanto a Murcia como a Valencia, como se dice en el resto de presidentes
de otras federaciones, “la intención de Martín Caño es crear un grupo para
que sus equipos puedan ir a los partidos en metro y así quitarse problemas”.
Incluso algún dirigente va más allá indicando que se haría lo posible para que
los canarios no formaran parte del grupo y compitieran en un sub grupo entre
ellos. Al tratarse de una competición de baloncesto amateur no supone un
problema inscribir un mayor número de equipos.
Lo que sí sorprende es el
posicionamiento de quién realmente debería ser el encargado de diseñar las
competiciones. Una tarea que corresponde a Angel Palmi como Director
Deportivo de la FEB. Palmi en este asunto ha dimitido de sus funciones
permitiendo que sean las federaciones, con sus intereses particulares cada una
de ellas, metan baza para la aprobación de un sistema que debería ser tutelado
desde el Area Deportiva de la FEB. Resulta escandaloso que Palmi, cuyo contrato es de 200.000 euros brutos a fecha de 31
de Diciembre de 2012 y que sólo acude a la FEB los martes y los miércoles,
no tenga el tiempo suficiente como para plantear una reestructuración de las
competiciones que la propia Federación gestiona. La dirección deportiva no debe
suponer el todo vale por una medalla sino también en la preocupación por las
ligas donde se acogen los equipos con menos posibilidades económicas.
Permitiendo que la EBA se convierta
en una competición interautonómica la FEB emite un mensaje peligroso de
desprenderse de la gestión de la misma. Deberían firmarse convenios de
coordinación con las respectivas federaciones en materia de tramitación de
licencias más arbitraje, comités de competición y de apelación. La idea de
desprenderse de la gestión tiene un mensaje subliminal más peligroso y que, no
en vano, afecta al Edificio de Bronce. Dejar de gestionar la liga EBA provocará
que varios empleados del Edificio de Bronce encargados de la gestión de la
competición ya no sean necesarios. El plan de Martín Caño como antesala del informe
Navamuel. Pánico de nuevo en la planta 9 del Edificio de
Bronce. Comienza la optimización de los recursos humanos. Lunes por la noche en
el Txistu.
Artículo: @elcapitaenciam
elcontraataque.es

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